10 octubre 2011

LÍMITES, CAPRICHOS Y BERRINCHES

Totito ayuda a bañar a su hermanita

   Entre los dieciocho meses y los tres años aproximadamente, el niño descubre que es un ser separado de sus padres; la deambulación y la madurez neurológica le permitió este conocimiento. Investiga y toca todo lo que está a su alcance. Pero su vocabulario aún es pobre, por lo tanto, no puede expresar sus sentimientos, cosa que logrará al alcanzar el cuarto año.
   Entre otras cosas, tampoco alcanza a comprender la noción de "Tiempo". Esto hace que todo lo que desea lo quiera ya.
    Siente emociones intensas, pero no sabe regularlas.
   En esta etapa, conocida como primera etapa de individualización, los adultos a veces no saben cómo comportarse frente a este pequeño que, si se lo deja, se convierte en un pequeño "tirano", capaz de manipular a todos con sus berrinches. Los adultos, para que se calle, accederán a todos sus caprichos, y esto es precisamente lo que no deberían hacer, porque genera mayor inseguridad en el pequeño, a la vez que refuerza su conducta caprichosa.

   ¿Qué hacer, entonces? Conocer qué le pasa y por qué se comporta así es un primer paso para evitar esto.
   El niño, frente a algo que se le niega, muestra sentimientos encontrados: Por un lado, siente enojo y frustración, por no lograr su objetivo; por otro lado, sienten vergüenza y angustia frente al adulto a quien admira y con quien está intentando identificarse. Esta es un etapa de identificación y desafío. El adulto debe mostrar una actitud firme y contenedora a la vez, y debe mantener el "no", al mismo tiempo que le explica el porqué de ese "no". De esta manera el niño, aunque en un primer momento reaccione igual con un berrinche, luego desistirá en su actitud, y poco a poco irá aprendiendo a respetar la autoridad de sus mayores.
   A su vez, esto irá acompañado de reglas propias de cada familia, que tiene que ver con el respeto por los horarios dedicados a las comidas, el sueño, el baño, la recreación, etc.
   De este modo el niño internalizando las reglas familiares, junto a la noción de tiempo.  Recibirá los primeros embates de la socialización, que comenzará allí, dentro de su entorno, para, en breve, continuar puertas afuera. Ese otro basto mundo externo le impodrá nuevas pautas que, si no tuvo una buena contención familiar, lo llevará a sentir grandes frustraciones al descubrir que él no es el centro del mundo.
   Entonces, ¿qué hacer frente a un berrinche? Mostrarse fuerte y seguro. Deberá mostrar autoridad, pero nunca autoritarismo. Si es necesario, esperar que se le pase el berrinche para, entonces, explicarle por qué se le negó lo que pedía. De este modo el niño aprende que mamá y papá son los que marcan los límites, pero que, a la vez, lo contienen y lo comprenden.
   Resumiendo: Frente a un capricho, contención, amor y actitud firme y segura por parte de los papis, acompañado esto por un diálogo continuo y tranquilo, ayudará a tu hijo a crecer seguro y feliz, y sabrá enfrentar situaciones difíciles.

4 comentarios:

Daniel Paredes dijo...

¡Qué buenos consejos, Silvia! ¡A ponerlos en práctica con esos dulces "tiranos"!
¿Servirán también para aplacar los berrinches de una esposa de 29 años? Jajaja.
Un beso.

PATRICIA BLANES dijo...

Hola Silvia!!! GRACIAS POR ESTA NOTA...junto con mi esposo estamos pasando por esta MARAVILLOSA ETAPA DE LOS BERRINCHES DE J. FRANCISCO!!! Creo que lo más dificil es decirle que no y explicarle el por qué DE LO MISMO TODOS LOS DÍAS!!! como adultos (y como niñitos a la vez) esperamos que con una vez que explicamos sea suficiente, así que además de tener paciencia con nuestro hijo es necesario ser pacientes con nosotros mismos.
Cada vez q decimos que no a cosas como intentar subir a la mesa, tirar el agua del vaso, tirar cosas al inodoro, rayar paredes etc. etc. etc. J Francisco primero se rie pícaramente y cuando se da cuenta que para mamá y papá (trabajo en equipo) no tiene gracia se enoja, mirá para otro lado ignorando toda explicación y se muerde la mano agresivamente. Cuando hace esto me preocupa porque siento que es una manera de autocastigarse y no sé si es sano. Los adultos a veces autoexigentes suelen no conformarse a sí mismos y creo que esa es una forma de maltrato pero cómo hacer para no transmitirlo a nuestros hijo?
Besos Silvia y nuevamente GRACIA POR LA NOTA

silvia dijo...

hola, Daniel. Gracias por tu pregunta. yo te diría que habría que preguntar a la esposa de veintinueve años, si el esposo tien algunos berrinches de tanto en tanto, jajaja, tal vez la hija de ambos, pueda corregir a sus padres sus respectivos berrinches, jajajaj. besos, daniel.

silvia dijo...

Gracias, Patricia por tu comentario. Nadie dijo que fuera fácil, pero es una hermosa experiencia, que con el tiempo da resultados. Un día, el niño, ya crecido, se muestra educado, respetuoso, estudioso. Él tal vez crea que fue su propia elección, pero en realidad, todos sus logros y sus carencias tienen una base en esos primeros tiempos, en los lineamientos recibidos, en el amor que se le dio y en los ejemplos que recibió.
Besos a los tres. Sé que están haciendo una buena siembra: Seguro que obtendrán una buena cosecha.

 
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